Cómo Lavar las Toallas de Microfibra

Comprar toallas de microfibra es la mejor elección tanto para su uso en casa, a la hora de acudir al gimnasio o si somos asiduos visitantes a spas y centros wellness. ¿Por qué? Sus fibras diminutas poseen una gran facilidad a la hora de atrapar la suciedad, desechos e incluso bacterias y retenerlas hasta que se lave nuevamente. Pero claro, como en todo también necesitan un cuidado y un lavado regular. Te contamos cómo lavar las toallas de microfibra.

Lo más habitual a la hora de lavar las toallas de microfibra es utilizar la lavadora. Te aconsejamos, claro está, separar la ropa de vestir y las toallas más sucias para evitar que la suciedad se filtre de una prenda a otra. De hecho, existen tratamientos antimanchas que también te permiten dejarlas remojadas con jabón.

Utilizar agua tibia es la mejor opción cara a eliminar las suciedades más profundas. Una vez acabado el ciclo de lavado, lo mejor es colgarlas al aire libre para su secado, lo más recomendable es que se sequen al sol antes que en la secadora. Recuerda que la microfibra tiene una facilidad enorme a la hora de que desaparezca la humedad rápidamente.

Otra de las formas para lavar las toallas de microfibra es enjuagarla bajo del grifo y proceder luego a limpiarla muy bien. Déjala en remojo en el lavamanos o en un cubo de agua tibia con una cucharada de detergente suave. Evita a su vez cualquier cosa que tenga lejía ya que seguro deteriorará la tela. Después coloca la prenda en una lavadora con detergente suficiente, nunca la mezcles con toallas de algodón ya que podría recoger partículas ni uses suavizante, ya que esto eliminará la electricidad estática que necesita para su máxima eficacia. No es recomendable usar la secadora para lavar toallas de microfibra ya que ésta puede ayudar a derretir las fibras individuales y afectar así a su calidad. Y como no, tampoco las planches.

Otra de las opciones es lavar tus toallas de microfibra es frotarlas con una pasta elaborada en base a bicarbonato y agua y deja reposar durante media hora. Y es que el bicarbonato absorbe muy bien los olores y deja todo sin rastros de suciedad. Luego llena un cubo con agua tibia jabonosa, sumerge la toalla y frótala repetidamente para eliminar la suciedad acumulada. Retira toda la pasta de bicarbonato y la suciedad que se desprende y enjuaga con agua fría, puedes agregar unas gotas de limón a cada toalla una vez que estén limpias para disfrutar de un agradable olor fresco.

 

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